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11 de septiembre de 2018

EL SILBO GOMERO





                    EL SILBO GOMERO

   Ya metidos en harina con el tema de las lenguas de los países (o lo que sean) de este País y la tan traída y llevada, Inmersión Lingüística (que no es que metan la cabeza del alumno en un balde de agua en el aula y que no se la saquen hasta que sepa hablar, al menos, en nivel C2 el idioma autóctono de la comunidad autónoma bilingüe de turno, no es eso, nó), Rebocato sugeriría, por ejemplo, a los responsables del  Gobierno de Canarias (y canarios) que, así como hizo en su día el Govern de les Illes Balears con el idioma Catalán/Mallorquí, podrían también –con el fin de que no se pierdan las lenguas vernaculas de las Islas Canarias– el asacar una Ley en la que se considerara como obligatorio a todos los médicos de Canarias que quieran ejercer, y seguir ejerciendo, la Medicina en la Isla de La Gomera el acreditar que disponen del certificado de lenguaje del Silbo Gomero: “Nivel de suficiencia C1”, porque es una pena que se pierda esa forma de comunicarse y, además, entre más idiomas sepamos (aunque sean silbados) mejor que mejor. Las horas lectivas a dedicar por los alumnos al aprendizaje del Silbo Gomero, se sacan de cualquier sitio a lo largo del curso, poniendo voluntad y dedicación para con el aprendizaje. 


    De esa manera en el caso de que, un enfermo gomero no pueda desplazarse –por falta de movilidad física– desde su domicilio hasta la consulta, “no problem” (que bonito es saber idiomas),  como el sonido del Silbo Gomero tiene un alcance de escucha de unos tres kilómetros a la redonda y entre barrancos, el paciente abriendo la ventana de su casa y el galeno la de su consulta, podrían pasar consulta médica a base de silbidos, sin apenas moverse de su sitio, ni el uno ni el otro. Optimación de recursos total y absoluta.


  


Pie de video.- A ver si entre todos conseguimos que no se pierda el Silbo Gomero.

    Que no les pase a los canarios de Canarias, como con el idioma guanche que fue eliminado por la invasión y conquista por la Corona de Castilla (fijo que, algún galego, astur, leonés, vascuence y/o catalá habría rondando y haciendo piña con los castellanos conquistadores) en el siglo XV, los aborígenes tuvieron que adaptar el Silbo al idioma castellano. ¿Evolución de las lenguas?.

    Como el Silbo Gomero tiene ese gran alcance de percepción, las aulas que se dedicaran al aprendizaje de él podrían ubicarse, mínimo, a una distancia de 6 Km. unas de otras, al fin de evitar cruces de conversaciones y, otra ventaja añadida sería que, los alumnos podrían ayudar en las labores campestres –u otros trabajos familiares– a la vez que aprendieran el Silbo, porque oirían la impartición de clases como oyentes sin necesidad de estar presentes, físicamente, en el aula.


     PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

    El Silbo Gomero no es un silbato (que podría serlo, también) hecho artesanalmente en la isla de la Gomera, sino un lenguaje silbado –utilizando la boca y los dedos–. llevado a la práctica por los silbantes habitantes de la isla de la Gomera con el fin de comunicarse entre ellos entre barrancos.

    No sabemos si, por ejemplo, estando un gomero labrando en el campo y tiene que comunicarse silbando, si se lavará previamente las manos antes de ponerse a platicar introduciéndose los dedos en la boca. Aquí le viene a Rebocato a la memoria que cuando, él, en nuestro pueblo castellanoviejo tiraba de hoz para segar: Ceburro, cebada, centeno o garbanzos, a la hora de almorzar no se lavaba las manos, el agua de las botijas era un bien preciado para calmar la sed, no para remilgamientos que no venían a cuento en aquel lugar y tiempo.

   Igualmente ignoramos si, en las dos Universidades públicas (en las tres privadas donde van alumnos de padres ricos, barruntamos que nó) de las Islas Canarias, imparten las clases en Silbo Gomero, y si nuestra Constitución ampara el que el catedrático o profesor de turno pueda elegir entre disertar en las aulas en idioma Castellano o en Silbo Gomero, como ocurre en otras comunidades autónomas bilingües del País de los Godos con sus idiomas autóctonos de turno.

   Tampoco sabemos si en las competiciones deportivas que se celebran en La Gomera, si para silbar a los rivales y/o a los árbitros, los gomeros si lo harán con silbidos –tal y como se hace en el País (o paises, no tengamos un lío) de los Godos)– o bien, si tendrán su propia manera de silbar en Silbo Gomero a la hora de protestar o amedrentar a los deportistas rivales y árbitros. 

  El Silbo Gomero fue declarado “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” en 2009 (por nombre de denominación que no quede) por la UNESCO. Es el único idioma silbado con esta distinción y es obligatorio impartirlo en todas las escuelas de La Gomera en Primaria, y optativo en Secundaria.


     EN LAS AULAS DE PARIS:

       El día 22/08/2018 vio Rebocato en el periódico digital  eldiario.es  publicada la siguiente noticia:

<El proyecto de Enseñanza de Silbo Gomero amplía fronteras en el colegio parisino Pierre Budin, con un proyecto didáctico que incluso ha sustituido por frases en silbo el timbre de entrada y salida a clase> . 

     Los escépticos pueden comprobarlo en el enlace siguiente:




Pie de foto.- El maestro silbador impartiendo el Silbo en la escuela de Paris. Esperemos que no le silben mucho (o sí) sus alumnos.


  En fin, por algo se empieza para potenciar internacionalmente nuestros idiomas de por aquí. De momento solo lo utilizan para avisar las entradas y salidas de las aulas a los alumnos en el mencionado colegio de Le France, pero, démonos tiempo, los inicios del idioma de la pérfida Albión también fueron duros, pero miremos ahora donde se encuentra, es el idioma comercial de todo el orbe por excelencia.


        MAREANDO LA PERDIZ

   Mientras los padres y madres (HAMPA) profesores y alumnos de la gente de a pie, intercambiaban impresiones sobre la mejor manera de seguir las modas políticas que asolan a la piel de toro (excepto a Portugal) de Estrabón,  que consisten en meter con calzador las lenguas madres (hay comunidades autónomas que si solo aprendes el castellano cuando llegas a la Universidad el profesor o catedrático de turno te imparte la clase en el idioma autóctono –le ampara la Constitución– y el alumno queda en plan de: “Te jodes y bailas”, eso sí, tampoco se le obliga a irse a plantar la era a una Universidad de otra Comunidad Autónoma castellanoparlante y no bilingüe, previa búsquedas de alojamiento en Colegio Mayor, piso compartido, apartotel o debajo de un puente por falta de recursos económicos de sus padres. Total, S
sobran supertitulados en el Pais de los Godos.

   Y mientras tanto los pudientes poderosos –económicamente hablando– enviaban a sus “pobres” niños a colegios de élite donde se impartían la clases en: Inglés, Castellano y Alemán. El idioma autóctono ya lo aprenderían en casa.

  Recalcar que el aprender el idioma autóctono (sin gran proyección internacional, pero démonos tiempo, los inicios siempre son duros –el inglés hace millones de años nadie lo hablaba, según demuestran los documentos no escritos y no encontrados, y ahí está como la Puerta de Alcalá: viendo pasar el tiempo–) es voluntario, como Rebocato cuando laboraba; todos los días de currelo, bien tempranito, se encaminaba al curro, la Guardia Civil no iba a buscarle a su casa para llevarle al tajo de la oreja; y cuando de adolescente, en vacaciones, tiraba de hoz (incluso los domingos, excepto a la hora de acudir a oír la Santa Misa en la iglesia de nuestro pueblo castellanoviejo) tampoco era obligatorio el ir a segar, pero nuestro labriego castellanoviejo disponía de un buen cinto de basto cuero y de una rapidez extrema para quitárselo, sacudir y colocárselo de nuevo, sin darle tiempo a que sus pantalones –de pana gorda y negra– se le cayeran posaderas abajo. El cinto por lo tanto, era un buen medio (tanto como el venidero madridista Modric) disuasorio por si uno se negaba a doblar el lomo (y no el de la fiambrera del almuerzo o merienda, precisamente).

   Por citar un ejemplo sobre el aprendizaje idiomático decir que, a las hijas de nuestro amigo les vino muy bien lo de la inmersión lingüística. Comentaban los padres y madres de alumnos y alumnas en el colegio, que la Inmersión era buena porque así los niños, de mayores, encontrarían mas fácilmente trabajo en la comunidad bilingüe autónoma de turno a la hora de incorporase al mercado laboral. Resultando que, años después, muchos titulados con la crisis de marras, tuvieron que emigrar allende las fronteras del Estado a trabajar a salva sea la parte. Ahora bien a las hijas de Rebocato estando ellas en otros países de Erasmus, beca Leonardo o de perfeccionamiento del idioma ingles en England, les vino dabuten el idioma autóctono para hacer Skype con su abuela materna y así platicar practicando el idioma autonómico y, de paso, lo potenciaban internacionalmente al hablarlo con su abuela delante del ordenador y de otros erasmistas bárbaros, compañer@s de morada que anduvieran pululando por el comedor. 


LA REUNIÓN DE INSTITUTO

   Años ha, nuestro amigo Rebocato tuvo que asistir a una reunión de padres y/o madres de alumnos a un instituto de la capital bilingüe donde moraba y mora. Su contraria (que era la que solía acudir a esos eventos) no pudo asistir ese día por motivos laborales. Una vez todos los padres, madres, tutores, abuelos y abuelas, etc. dentro del salón de actos, el Director del Instituto –en el estrado y bien acompañado por otros profesores– era amigo de un amigo y, este a su vez, compañero de trabajo de nuestro amigo Rebocato, y aquellos dos amigos originarios de un mismo pueblo  del interior de la provincia. El Director empezó la asamblea disertando sobre lo divino y lo humano en su idioma autóctono. Al rato se levantó una mujer menuda que, por el acento y la fisonomía, parecía ser originaria de un país latinoamericano, mayormente, barruntaba Rebocato, del sur de America, Y dijo al director: 

     –¿Por favor, podría hablar en español? Es que yo el idioma autonómico de aquí no lo entiendo.

   El Director no se cortó un pelo y respondió: 

   –Señora, yo hablo en mi lengua materna con el fin de potenciarla y voy a seguir hablando en ella”.

   La mujer dijo: 

   –Pues entonces yo abandono la reunión porque, es que no me entero de "nada" ("res" para los bilingües, y no es una vaca). Buenas tardes.

  Otra media docena de personas, y Rebocato también, abandonaron el salón de actos.

   Al salir l intransigente Rebocato rumiaba para sus adentros: “La primera y la ultima. No me pillan en otra reunión”.

   Reseñar que, el Director del Instituto, no hizo nada fuera de la ley. 

   Rebocato al día siguiente, en el trabajo, se lo comento a su amigo –y a la vez, este,  amigo, también, y paisano, además del Director del Instituto–, y el compañero (aunque era un defensor a ultranza de la seua llengua autonómica) le dio la razón a nuestro amigo. 

   En fin, en este País imperan (unas mucho más que otras) 17 autonomías y 17 sistemas educativos diferentes. Humm.. ¿Los reinos de Taifas?.

Según una noticia aparecida en el diario El Mundo del día 8 de septiembre de 2018:

España funciona de facto con 17 sistemas educativos diferentes. Cada uno con su currículo particular, con su normativa diferenciada y su peculiar forma de financiación. Así, al menos, lo denuncia la Asociación Nacional de Editores de Libros que señala a la actual ley educativa, la Lomce, de ser la responsable de que existan 17 ediciones específicas para cada materia y para cada curso. En total casi 11.000 libros de texto distintos. Una realidad que da cuenta del fracaso colectivo que representa la Educación en nuestro país, donde cada comunidad autónoma utiliza las herramientas que le permite una ley mal concebida para encargar libros a la carta que recojan elementos de su identidad regional en materias tan poco dadas a la interpretación como las matemáticas. Al menos, un 30% del contenido de los libros de texto es diferente en cada autonomía”.


     El que quiera más detalles al respecto, puede abrir el siguiente enlace:

http://www.elmundo.es/opinion/2018/09/08/5b92bb5ce5fdea20578b4634.html


PD.-Esperamos que los amigos autonómico/bilingües de Rebocato no nos lo crucifiquen por enviar esta  cansina misiva. Pero ¿merece la pena crear un posible mártir castellanoviejo  que, además, es auto exiliado desde hace décadas?.

 

        HistoriasdeRebocato @septiembre-2018


20 de agosto de 2018

EL TÍO TENTE

             

                                INTRODUCCIÓN:

   Desde la cama de la habitación del hospital general de la Seguridad Social, la voz del paciente –apartándose  con la mano la mascarilla de oxígeno que le cubría la cara– sonó clara y concisa, la frase iba dirigida a la persona que entraba, en ese preciso momento, a visitarle:

    –“Tú, si fueras un policía que mandara de verdad, ahora mismo ordenarías que me trajeran un gin-tonic”. 


    

            EL TÍO TENTE:

    El tío Inocente (familiarmente conocido como Tente) arribó a la capital de la provincia ubicada al norte de la otrora denominada Región Valenciana, allá por 1950 cuando calzaba unos 6 años en canal.

   Él procedía de un pueblo de la Sierra de Cazorla, donde a diario le mandaban sus padres sacar a los cerdos para que pasturaran por el monte. Los cerdos eran más grandes que él. Era lo que había, en aquel entonces, como rutina diaria para incontables niños en muchos lugares a lo largo y ancho de este País.


  Nada mas llegar al Levante Español de antaño, debió de aplicarse en el aprendizaje del valenciano en el día a día de la calle (en la escuela no se impartía), por voluntad propia, barruntamos. De esa manera, cuando Rebocato le conoció, en la ya denominada Comunidad Valenciana –unos 30 años después de la llegada del zagal de la piara– el tío Tente solía hablar en Valenciá (Llengua valenciana) con gran soltura, y locuacidad, en cambio, si hablaba en castellano se le apreciaba una menor fluidez y, además, el clásico deje andaluz originario de su tierra natal, a pesar de los años transcurridos desde que salió de ella.

   El tío Tente era dicharachero, jovial, alegre y divertido, sobre todo en fiestas familiares ocasionales o estando de charla compartida y amenizadas con unas cervezas. No daba tiempo a que se calentaran las birras, ni a que se enfriara la gente que le acompañaba en las tertulias, que se daban ocasionalmente y sobre todo en verano, con personas del ámbito familiar.

    Metidos en fiestas familiares, él, de vez en cuando, comentaba que si en alguna ocasión, en algún control de tráfico le paraba la Policía Local o la Guardia civil, tiraba de carnet y mostrándoselo a los agentes les decía: “Yo soy Inocente”. 

   Que sepamos, nunca llegó la DGT a quitarle punto alguno del carné de conducir, y mira que, dado el bajísimo nivel de alcohol permitido para conducir en los últimos años, de manera difícil pudo haberse escapado, pero logró zafarse, siempre, de la posible sanción. 

    A la parca también la despistó durante sus 10 últimos años de vida (después de serle diagnosticada una enfermedad que no pintaba nada bien, con revisiones periódicas de ITV, tal como él definía al protocolo médico al que estaba sometido, no obstante, él continuó haciendo vida normal), pero las tres deidades de la mitología romana (Cloto, Láquesis y Átropos) dieron con él a principios de agosto del presente año, y en cuatro días –reales, no es un decir– el tío Tente, pasó a mejor vida, es un decir, porque él, estaba muy a gusto involucrado en sus quehaceres diarios: sus almuerzos mañaneros con sus amigos en el bar El Perrico cercano a la playa; y  con sus huertas, sus almendros y sus olivos que cuidaba en una localidad del interior de la provincia.

    El tío Tente prestaba sus servicios como encargado en una empresa de carpintería. Él, desde los 14 años, siempre ejerció de carpintero en la misma empresa hasta su jubilación. Su mujer, que se dedicaba a la docencia, disponía de terrenos de almendros y olivos en un pueblo del interior, distante unos 40 Km. de la capital de provincia, los cuales los labraba –los terrenos, no los kilómetros– el tío Tente los fines de semana, cuando laboraba de carpintero y, después, continuó haciéndolo, con mucho más tiempo libre, al alcanzar la jubilación; todo ello, claro está, con el fin de recoger almendras y aceitunas, aunque en realidad eso era un entretenimiento para él, según comentaba a veces. También plantaba hortalizas para el consumo familiar.




            LA GRAN EVASIÓN:

   Un verano, Tente (ya estando casado Rebocato con su sobrina –la de Tente, no la de nuestro amigo, aunque, reseñar que, la sobrina mayor de Rebocato es de la misma edad que la que calza la contraria de este) estando tirando de tercios de cerveza, le contó a Rebocato la encerrona que le hicieron a él, en un puticlub cercano a Valencia capital, su jefe y otros conocidos de este, en un final de cena  de empresa, donde –después de despedirse de los currantes de a pie– el dueño, el mando intermedio (Tente) y otros tres conocidos del dueño y jefe, se encaminaron a un puticlub. Y, una vez dentro del local trasegando de lo lindo (en aquellos años no existían los controles de alcoholemia), se les pasó el tiempo en un abrir y cerrar de ojos. El tío Tente bebía e intercambiaba impresiones con dos chicas del local, hasta que se percató de que, sus compañeros de copas, le habían dejado en la estacada. Miró de reojo recorriendo la barra y rincones del local y no los vislumbraba. Entonces, masculló para sus adentros: “Estos cabrones se han largado y me han dejado solo y posiblemente con la cuenta pendiente para que abone las copas de todos (Reseñar que el tío Tente –Rebocato da fe de ello– no era de los que se arredraban a la hora de pagar rondas o lo que se terciase, todo lo contrario. Era rumboso en demasía). 

    Ni corto ni perezoso, se disculpó de las chicas alegando que se iba a mear al servicio. Una vez allí se evadió por la ventana del váter a la calle (en aquellos años, en este País, apenas había robos que justificaran la instalación de las rejas y alarmas de hoy en día) donde, al lado del coche, estaban esperándole sus acompañantes descojonándose.  

   Ya todos dentro del coche de regreso a sus casas respectivas, le dijeron que el jefe había pagado todas las consumiciones antes de abandonar el local y que le habían dejado dentro a posta, sin avisarle, para ver su reacción. 

  


                  VISPERAS DE BODA:


    La tarde noche de la víspera de la boda de Rebocato, el tío no dudó en decir a toda la familia de aquel, desplazada hasta el Mediterráneo para asistir al evento: “Montaos en vuestros coches y seguid al mío”.  

    Toda la caravana de autos locos (ya saben nuestros lectores que la famita de Rebocato no es “pecata minuta” en cuanto a la cantidad –otra cosa es la calidad– de miembros que la compone) se puso en marcha y se dirigieron hacia la cercana playa donde, el tío Tente, tenía una amplia villa que disponia/ dispone de un jardín espacioso, pero aún, entonces, carente de piscina.

     La piscina se acabó de hacer justo a finales de ese mismo año –1982– y se dio la paradoja de que ese invierno nevó a pie de playa, cosa que extrañó en demasía a Rebocato. Era su primer invierno costero Mediterráneo y creía que por esos lares nunca nevaba. Que decir de la piscina una vez hecha. En aquellos años era bastante raro tener piscina propia. Menuda paciencia derrocharon tanto el tío como su señora en los meses de verano soportando a todos los aspirantes a bañarse: hijos, cuñados, sobrinos, contrarios y contrarias de los sobrinos y sobrinas, algún que otro sobrino nieto, vecinos, etc. 

  Aquella piscina –por la gran concurrencia de gentes– le recordaba a Rebocato la del Parque Sindical de Madrid de cuando él era soltero y residía en la Capital e iba allí, esporádicamente, en verano a darse un chapuzón caso de encontrar hueco físico en el agua. Mas luego los daños colaterales que le originaban, al tío Tente su piscina de marras en forma de cervezas, refrescos, etc., para sofocar las sed de los familiares y arrimados bañistas. Lo dicho: “Santa paciencia”.
  
  Una vez arribado, todo el gentío –familiar directo de Rebocato– a la villa, se acoplaron como buenamente pudieron, bien en sillas, bien sobre el magnifico y cuidado césped, y allí estuvieron bebiendo, comiendo y hablando hasta que, ya entrada la madrugada, regresó cada cual a descansar a su hotel respectivo del centro de la ciudad, para poder estar en plena forma en la celebración de la boda al día siguiente. 

    Ese gesto de hospitalidad y altruismo del tío Tente, para con unas gentes que, él, no había visto en su vida, y con el peligro que rezumaban aquellas, fue considerado por Rebocato como todo un detallazo que nunca dejó de agradecer ni de olvidar.




        EN NUESTRO PUEBLO CASTELLANOVIEJO:
     

   Unos años después el tío Tente y su señora aparecieron, por sorpresa, en nuestro pueblo castellanoviejo, provenientes de unas vacaciones por las Asturias. Una vez que hicieron acto de presencia y después de juntarse con Rebocato (que estaba allí de vacaciones) y sus hermanos y de tomar unas cañas recorriendo los bares del pueblo, querían irse a dormir a un hotel de la localidad próxima, pero los hermanos de Rebocato, bajo amenazas de echar al tío Tente al pilón (en broma, claro, pero fíese usted con los calores agosteros, entonces que ya la gente no utiliza la clásica boina protectora de antes) si no desistían de  la idea de irse a dormir al pueblo vecino y enemigo por naturaleza. Al final les acoplaron, durante el fin de semana en casa de nuestro labriego castellanoviejo, donde en aquel tiempo (agosto) estaba la casa a reventar, con mas de 25 personas entre sus hijos, hijas, yernos, nueras, nietos etc.

   El fin de semana se pasó entre chuletadas de cordero lechal, asadas al sarmiento; escapadas al río bien surtidos de jamón, chorizo, lomo de la olla, pan candeal, cervezas y vino; marchas nocturnas al pueblo enemigo de al lado, regadas con cerveza, cubatas, etc. En fin, un fin de semana memorable que nunca olvidó el tío Tente.



     TODO ESTÁ CONTROLADO:


    Cuando llevaba Rebocato unos 5 años morando en el Levante Español, fue con su contraria a las fiestas patronales de agosto del pueblo del regadío invitados  por el tío Tente y señora. Un día, ya de madrugada, ya hartos de bailes y jolgorio decidieron retirarse, los cuatro, a descansar a casa, pero antes de llegar a ella, optaron por tomar la penúltima copa en un pub que les pillaba de paso.

   Excepto la mujer (que no tomaba, ni toma,  alcohol) del tío Tente, los otros tres iban bien surtidos.

   Se adentraron en el garito y pidieron de beber. Entonces fue cuando la mujer de Rebocato, no recordamos muy bien a santo de qué, dijo aquello de: “Tranquilo, tío, está todo controlado”. Esta frase se le quedó al tío Tente grabada a fuego en su cabeza, de tal forma que, cuando se juntaban en fiestas locales, de cumpleaños, de verano, etc. y el tío decía: “Tranquila, sobrina, está todo controlado”, al oír esto Rebocato ya barruntaba que las cabezas estaban un tanto sobrecargadas y que se imponía poner en práctica la retirada a los cuarteles de invierno. Normalmente, al sensato Rebocato, no le hacían caso (entre otras lindezas le decían aguafiestas) y la juerga continuaba, con Rebocato incluido, claro.




      UN DÍA DE RIEGO EN EL PUEBLO:


   En verano el tío Tente y su familia se bajaban a vivir a la villa de la playa. Cuando se jubiló subía al pueblo todos los miércoles con el fin de regar la huerta y dar de comer a su perra de caza. En julio, Rebocato, un día solía acompañarle a regar, para ello su tío le recogía con su todoterreno sobre las 7 de la mañana y en media hora estaban en el pueblo. Pero antes de empezar la faena el tío decía que él cuando subía al pueblo, los miércoles, se tomaba un café y una copeta, “tú toma lo que quieras” le dijo a Rebocato. Este con el fin de no desentonar pedía un poleo y un chupito de anís. Después, se dirigían a la huerta, regaban, recolectaban las hortalizas, y cuando empezaba a calentar bien el sol –sobre las 10– retornaban al pueblo con el fin de almorzar.

   El almuerzo consistía en un par de cervezas por barba, un bocadillo, café y copeta o carajillo.

   Luego iban a otra finca (donde el tío Tente, tenia una pequeña casa) para echar de comer a la perra. Allí, mientras la perra se desfogaba a base de carreras entre los olivos, almendros y los tres paranys (en desuso, estos, desde hacía años, mas que nada por ecologismo) de la finca, se tomaban tío y sobrino una lata de cerveza cada uno, bien frías, como le gustaba siempre la cerveza al tío.


 
   Pie de foto.- El típico “Parany de tords” (trampa para tordos, para que lo entiendan los recalcitrantes “no bilingües”).


    La primera vez que la acompañó Rebocato a regar, después de tomar la cerveza echaron de comer a la perra, la encerraron en su recinto se montaron en el todoterreno y el tío Inocente le dijo a Rebocato: “Vamos a tomar una cerveza a un bar campestre de aquí al lado”. Dicho bar, resultó ser la casa de un lugareño amigo del tío. Allí tomaron un par de cervezas, los tres, por barba y estuvieron al menos una hora de plática disertando sobre lo divino y lo humano.

   Más tarde regresaron al pueblo para llenar de agua unas cuantas garrafas de plástico para el consumo domestico, en una de las fuentes públicas situada al lado de la casa del tío Tente. En el pueblo siempre se topaban con alguna persona que se emperraba en que fueran con él al bar a tomar unos botellines. Tío y sobrino, por no hacer un feo al lugareño de turno, le acompañaban a la taberna.

   Ya cumplida la faena de riego huertano e interior del cuerpo de los regantes, retornaban a la villa de la playa.

   Ese día, durante el trayecto de vuelta a casa, Rebocato, a pesar de que él no conducía el coche, iba cruzando los dedos, con el fin de que no les pararan en un control de alcoholemia la poli local o los picoletos.

   Desde hacía 6 años, un miércoles del mes de julio al año, Rebocato acompañaba a su tío para cumplir con los rituales pertinentes de los regadíos. Lejos estaba de imaginar nuestro amigo que, este año, sería el último, debido a que, al miércoles siguiente de acompañarle a regar, su tío ingresaría en Urgencias para ya no salir de allí por su propio pie.



       LA DESPEDIDA:


   Ya con el tío Tente ingresado en el Hospital General, Rebocato junto a sus dos concuñados, decidieron ir a visitarle para darle el posible último adiós, sin manifestar esto al paciente, claro está.

  Entraron en la habitación, primero el concuñado mayor de Rebocato y este detrás. Saludaron al tío encamado, el cual andaba con ganas de levantarse  a orinar a pesar de estar sondado. Su hijo permanecía, de pie, a su lado, y con delicada atención y dedicación se prestaba a sus cuidados. Trataba de evitar que, el impaciente paciente, saltara de la cama, a la vez que, pacientemente, le enjugaba los sudores del cuerpo. A continuación entró el concuñado mas joven de Rebocato, el cual ejerce de Policía Local en la capital de provincia. Entonces, fue cuando ocurrió. 

    El tío Tente al reconocer a este último visitante le espetó:

   –“Tú si fueras un policía que mandara de verdad, ahora mismo ordenarías que me trajeran un gin-tonic”. 

   La suerte estaba echada. Ya no habría nunca jamás riegos rurales entre tío y sobrino. Los médicos pusieron fecha de caducidad al tío Tente: “cuestión de pocos días”, comunicaron a su mujer e hijos. Al final fueron cuatro los días de espera para el triste desenlace final.

    El domingo, sobre las 8 de la tarde fallecía el tío Inocente y el funeral se llevó a cabo en la tarde del lunes siguiente en el pueblo del regadío.

   Esa noche, después del funeral, una vez ya en la casa de la playa,  la contraria de Rebocato no daba crédito a lo que veían sus ojos al ver a su contrario –el cual llevaba la friolera cifra de 25 años sin tomar combinados con alcohol– blandir un gin-tonic en su mano del cual estaba dando buena cuenta. “Es en homenaje al tío Tente”, atinó a decir.


      HistoriasdeRebocato@agosto-2018


11 de julio de 2018

REBOCATO ECOLOGISTA



                    REBOCATO ECOLOGISTA


      INTRODUCIÓN:

     A la paz de Dios (lo siento por los no creyentes): 

   Ahora que, ya hay que pagar hasta por las bolsas de plástico en todos los establecimientos comerciales, y cuando se nos antojan un tanto lejanos los tiempos aquellos cuando Rebocato era un zagal, aunque nunca llegó a ejercer de “pastor” (nuestro labriego castellanoviejo se quitó las ovejas de encima cuando nuestro amigo tendría unos 7 u 8 años), ni de “refajo que usan las lugareñas” (a Dios gracias, menudo castigo para él ejercer  de ello, según quien lo llevara, claro– pero es otra acepción del DRAE sobre “zagal” y hay que procurar dejarlo todo entendible para evitar posibles befas posteriores de alguno de los imprudentes lectores del Blog). En fin, antes de que se nos vaya el santo al Cielo y que, los que estén leyendo esta misiva se le trastoque, a causa de ello, la quijotera, decir que, hay una nueva entrada en el Blog de nuestro amigo Rebocato que lleva por titulo: “Rebocato ecologista”. 

   ¿Ecologismo? En nuestro pueblo castellanoviejo, antaño, todo el mundo era ecologista, apenas existían los plásticos en hogar alguno, quizás algún que otro barreño que sustituía al clásico balde de cinc de toda la vida, en el cual, de niño, se bañaba Rebocato los domingos por la mañana con sus hermanos anterior y posterior, y de uno en uno, antes de ir a la misa pequeña. 

     Lo mas parecido a plástico que se veía en aquel entonces, eran los sacos de anjeo y de Nitrato de Chile con su contenido para abonar las tierras de labranza.

   Todo se reciclaba en el corral. Prácticamente todo era biodegradable

      Con Dios.  


REBOCATO ECOLOGISTA

  En una provincia norteña del Este Mediterráneo valenciano español, tiene un compañero Rebocato con el que comparte –junto al resto del "grupo" de compañeros andantes, el cual lleva por título: “Caminante no hay camino”– todos los martes mañaneros (desde octubre a junio, ambos inclusive, de 08:ooh a 15:ooh.) la roturación, a base de zapatilla, de senderos montaraces que pululan a lo largo y ancho de la segunda provincia (la primera es Santander –ahora Cantábria, y otrora la salida natural al mar de Castilla La Vieja–) más montañosa de toda España. 

    De dicho compañero, nuestro amigo aspira a ser su amigo, a pesar del hándicap, o barrera, que supone –las menos de las veces– el idioma, es decir, el amigo que quiere añadir a su lista de amigos nuestro amigo (aunque en realidad, dicen que, uno no elige a sus amigos, los amigos son los que eligen a uno), tiene la suerte, y preeminencia, de ser bilingüe, ello es debido a que habla también su lengua materna propia de esa terreta,  además –y muy bien por cierto– de la lengua castellana, antaño imperial. 

    Este compañero de Rebocato atiende por un nombre cuyas iniciales son J.V., nada que ver con JB, y menos mal, porque a Rebocato cuando hace unos 25 dejó de beber cubatas de güisqui and Coca-cola, y de todo tipo, nunca le llegó a gustar el whisky JB. Quizás por esto, si las iniciales del mencionado compañero fueran JB en lugar de JV, posiblemente nuestro amigo no hubiera aspirado a tratar de ser amigo de este compañero andante bilingüe. Ahora bien, si eliminamos el segundo nombre –del nombre compuesto– de JV, y añadimos la inicial de su primer apellido si que sería J.B. Pero no lo haremos, para no enemistarnos con Rebocato.

   Hace unos días el compañero bilingüe de Rebocato le envió a este un correo electrónico en el que le daba un consejo ecológico en bilingüe:

“CADA VEZ QUE VAYAS A LA PLAYA,RECOGE 3 OBJETOS DE PLASTICO”. 

Ara que comença la temporada de platja, estaria bé que, a banda de queixar-mos, mos implicarem en una tasca tant senzilla i tan barata com la que ens proposa este video.

         
Animeu-vos !!

https://www.facebook.com/NewsnerEspanol/videos/1868088866606014/UzpfSTEwMDAwMzE1MDAxMTQ2MzoxNjc0NDc0NDU2MDAwODcy/


    Lo cual traducido al Cristiano dice, más o menos:

   Ahora que comienza la temporada en la playa, estaría bien que, además de quejarnos, nos implicáramos en una tarea tan simple y tan barata como nos enseña este video. 

         ¡Animaos!


   Pie de foto.-  Las tres piezas de plástico a reciclar.


   Rebocato contestó a su compañero y aspirante a amigo de marras:

   
            Hola, J.V.:

  ¿Tienen que ser los tres objetos (Bolsa + vaso + botella) diferentes? ¿Sirve que sean los tres iguales? ¿o que sean 2+1?
Tú, ya nunca podrás pasear tranquilo por la playa porque  si te dejas algo de plástico sin recoger y tus conocidos nos percatamos de ello quedarás en evidencia.
   Cuando paseamos por la playa mi mujer y yo, hasta en invierno si ella ve alguna botella de cristal la recoge.  

   Saludos.



   Rebocato, a la mañana siguiente como tantas otras, se fue a pasear con su contraria por la playa. Él iba, ojo avizor, mirando al suelo por si veía objetos de plástico abandonados y recogerlos con el fin –siguiendo el consejo de su compañero– de defender la naturaleza y preservar el medio ambiente. 

   Nuestro amigo andaba deseoso de encontrar los tres objetos y de esa manera volver cuanto antes a casa ya que el sol comenzaba a calentar en demasía. 

   Andados ya un par de kilómetros, sin rastro de objeto alguno que reciclar, Rebocato vio a lo lejos una bolsa de plástico, mecida mansamente por las olas en la misma orilla del mar. Apresuró la marcha y ante las quejas de su compañera que no entendía a cuento de que venia el repentino acelerón, tuvo, nuestro amigo, que explicarle el motivo de las tres potenciales piezas abandonadas a recobrar. 

   Ella que suele recoger –sobre todo en invierno en que la playa está mas dejada de la mano de Dios– alguna que otra botella de cristal abandonada a su suerte en la propia playa, le dijo que dejara de hacer el canelo, y que las brigadas de limpieza madrugaban para dejarlo todo impoluto, en temporada de baños veraniegos, claro. No obstante nuestro amigo al llegar a la altura de la bolsa la recogió y observó que llevaba el anagrama de Mercadona. (Perdón por la publicidad).

   Más adelante hizo acopio de un vaso de plástico que estaba aplastado y semienterrado en la arena (la maquina de limpieza playera pasaría por encima de él –del vaso, no de Rebocato– y lo dejaría en dicho estado) y lo introdujo en la bolsa. Ya solo le faltaba la botella de plástico para completar el trío demandado en el correo de su compañero J.V. 

   Siguieron andando hasta que su mujer se encontró con una andante –conocida suya– con la que se paró con la intención de pegar la hebra un rato con ella. 

   Rebocato no se detuvo (no conocía a la conocida de su pareja) y, aunque aminoró el paso, siguió caminando. Unos 20 metros más adelante vio a dos niños y una niña que jugaban con la arena al borde del agua, mientras, sus supuestas madres estaban sentadas paralelas a ellos, unos metros atrás tierra adentro en sus toallas tendidas sobre la arena. 

  Uno de los niños bebía agua de una pequeña botella de plástico (obviemos la marca comercial), el paseante se detuvo a observarles unos pasos antes de llegar a su altura. El niño pasó la botella a la niña y esta dio un par de tragos y se la ofreció al otro niño el cual rechazó la botella que ya se encontraba casi vacía. 

   Nuestro amigo pensó: “Esta es la mía, voy a esperar a ver si tiran la botella, la meto en la bolsa y hago pleno”. Volvió la vista atrás –no sin cierto regomello ya que, en ese momento se acordó de lo que decía, a veces, nuestro labriego castellanoviejo cuando era pequeño (Rebocato, no nuestro labriego que en altura también): “El labrador que arando vuelve la vista atrás no es apto para el Reino de los Cielos”– para comprobar si su contraria continuaba la cháchara con la conocida de ella de marras. Le pareció que la conversación, a dos bandas, seguía fluyendo entre ambas, y por lo tanto tornó a observar a los niños, y la niña no tiraba la botella, resultando que, al final, una de las presuntas madres de aquellos se levantó de la toalla y, mirando de reojo a Rebocato, se dirigió hasta donde se encontraban los niños.

   En esa situación nuestro amigo se sintió un tanto violento porque pensaba que lo mismo las madres le estaban tachando de pederasta o secuestra niños (cual antiguo sacamantecas u hombre del saco), por lo tanto volvió sobre sus pasos y al llegar junto a su mujer, esta y la conocida se despidieron y la heterosexual pareja retomó de nuevo el paseo bordeando el agua de la mar salada.

  Cuando llegaron a la altura de los niños y sus madres, Rebocato cogió del talle a su mujer para que las madres de los niños vieran que era un hombre heterosexual y felizmente emparejado, fuera de toda sospecha.

  Mas adelante, la pareja de andantes se encontró con una aplastada lata de cerveza vacía y su contraria le indicó a Rebocato que la reciclara en la bolsa, a lo que él contestó que las latas no aparecían reflejadas en el correo de limpieza playera que le envió su compañero de veredas, y que él estaba buscando una botella de plástico para completar el trío de objetos a limpiar en la playa y que no pensaba saltarse el protocolo. La mujer le dijo: ¿Pero, estás tonto o qué?. Acto seguido, ella agachándose recogió la lata y la metió en la bolsa que portaba su "santo", al menos de apellido. (esta observación es para iniciados).

   Rebocato ya estaba un tanto harto del paseo y pensaba que no iba a encontrar botella alguna para completar su noble misión. Al llegar a un espigón de la playa donde tornarían sobre sus pasos con el fin de regresar a casa, observó al lado de las rocas del espigón un preservativo anudado, lo que venia a demostrar que estaba usado. Entonces nuestro amigo le dijo a su “santa” que reciclara el preservativo (no iba  ser este menos que la lata). Ella, con una simple mirada, le fulminó dándole a entender que mejor estaba calladito (es lo que tiene la convivencia en pareja a lo largo de tantos años emparejados, que acabas entendiéndote perfectamente sin necesidad de decir palabra alguna). Rebocato hizo ademán de recogerlo pero la fémina le soltó: “Como toques eso a mi no me tocas ni con guantes en un lustro”. El preservativo se quedó allí tan campante, con el fluido en su interior, ejerciendo la dualidad de contaminador, tanto biológica como estéticamente.

   ¡Pardiez! Nunca llegó a imaginarse Rebocato que, esto del ecologismo, fuera tan complicado de poner en práctica. Luego dirán que residir cerca de la playa y tratar de ayudar al prójimo –aunque que sea de forma indirecta– es bonito y gratificante, respectivamente.

   En el trayecto de regreso a casa, Rebocato depositó la bolsa en el contenedor adecuado de reciclaje.


PD.- "Gràcies amic josep viçent per inspirarme les muses, que no les musaranyes. Una abraçada".


          HistoriasdeRebocato@julio-2018